RODANDO POR GREDOS Y ALGO MÁS: LA
VERA Y EL JERTE SIN FLOR Y SIN TURISTAS.
Todo comenzó la víspera: Mi
mujer tenía unos asuntos de familia que la ocuparían todo el día. Y Babieca
llevaba relinchando más de una semana aburrida, abajo en la cochera. Así que no
tuve más remedio que planear una salida esporádica para el día siguiente.
Disponíamos de casi todo el día, hasta el anochecer. Hacía tiempo que tenía
ganas de coronar algunos puertos de Gredos y
de atravesar sus campos de castaños, ríos y puentes romanos y medievales. Quería ver esas sierras
coronadas de la nieve recién caída. Éste
era el mejor momento para hacer una primera inspección a lomos de mi TA 600.
Iríamos Babieca y yo, los dos solos, caballo y jinete, por esas tierras tan
populares en las crónicas moteras de muchos veteranos. Por eso, no pretendo
descubrir América con mi ruta, simplemente comentarla y enseñar algunas fotos
de un viaje que nunca deja de ser espectacular, rodeando Gredos y pasando las
comarcas del Valle del Jerte y la Vera, entre las provincias de Ávila y
Cáceres.
Salíamos desde casa, hacia Alcázar de San Juan, para coger la CM42 hacia
Toledo y la A40 hacia Ávila por la N403 a la altura de Maqueda donde paramos a
hacer una foto al castillo desde la distancia y seguimos a Escalona,
repostamos, vista del castillo en perspectiva y ¡Gaaaassssssss!
FOTO DEL CASTILLO DE MAQUEDA:
FOTO DEL CASTILLO DE ESCALONA:
A partir de Almorox, la carretera se
rodea de un escenario perfecto, curvas abiertas entre bosques de pinos
redondos, con un color intenso.
Como tenía ganas de rodar por comarcales entre sierras para llegar a la
famosa CL501 que recorre la parte sur de Gredos, me desvié por unas
carreteruchas hacia Cenicientos, con un paisaje nada particular, hasta llegar a
la CL501 donde para subir al puerto de Mijares, me desvié por Gavilanes. Pero antes, ¿Dónde hice éstas fotos? Un
precioso puente romano con su calzada por encima. Auténtico 100%.
Como decía, después de pasar por
éste puente cuya localización no recuerdo, me dirigí hacia el Puerto de Mijares
por la CL501. El primer pueblo que pasas
es Gavilanes.
Gavilanes desde la subida al pueblo
de Mijares.
Bonito ascenso.
¡¡¡¡HAY NARANJOS EN GREDOS!!!!
FOTOS EN EL PUERTO DE MIJARES:
La paz y el sosiego en lo alto del puerto son indescriptibles, en un día
de diario, en el que gracias a ser carnavales y no trabajar, pude disfrutar.
Antes de bajar me encontré una
varadero con su jinete, dos locos en lo alto de un puerto en un día de diario.
Le sugerí que me hiciera ésta foto a cambio de hacerle yo otra.
CARRETERA DEL PUERTO.
VISTAS DESDE ARRIBA.
Una vez abajo, éste caballo viene a
saludar a Babieca:
Gredos es siempre impresionante, por
mucho que la visites.
Les vaques, ¡esto me recuerda un
poco a mi querida Asturias!
Por no alargarme, sólo contaré que
tenía planeado subir al puerto del Pico a ver la calzada romana, pero al
enlazar la N502 en Venta del Obispo, me confundí y tiré hacia Ávila, llegando
al Puerto de Menga. Anochecía y decidí llegar a Ávila y de allí a Toledo para
volver a casa. Lamentablemente, llegué después que mi mujer, pero dejé para más
adelante una visita un poco más a fondo de la zona…………los tres juntos. AHORA
SÍ, ÉSTA ES LA CRÓNICA DE NUESTRO VIAJE POR GREDOS:
PRIMER DIA: Nada más comer, nos
vestimos de cordura, con todo preparado y salimos el Viernes 6 de Marzo a las
16:02.
Salimos hacia Alcázar de San Juan,
donde cogemos la CM42, TO20, A40 dirección Ávila, hasta la E90 (A5) dirección
Talavera, hasta el desvío de la N502 dirección Ávila. Ahora sí, aunque
anocheciendo, pasamos el puerto del Pico.
Calzada romana en el puerto del
Pico.
Ésta indicación nos aclaró muchas
dudas sobre la ruta, antes de bajar el puerto, jejeje
Seguimos hasta Ramacastañas, por
donde sale el desvío de la AV941, otra carretera digna de mención, que al
contrario de la CL 501 por el sur, te llevará por el norte de Gredos a través
de unos paisajes espectaculares, con unos deliciosos trazados para disfrutar
con Babieca. Pasamos el Parador de Gredos y muy cerquita, a la entrada de
Navarredonda de Gredos, teníamos el Hostal Almanzor esperándonos. Un hotelito
rural muy coqueto para ir con tu pareja, desde el que se tienen unas vistas
maravillosas de las montañas nevadas de la sierra. Está muy cerca del pueblo,
pero a la vez apartado, estupendamente situado si te gusta la tranquilidad y
desconectar un poco de todo.
Como veis, nuestra llegada al Hotel. Mi chica
no sale porque es la fotógrafa, pero sí sale su cervecita, jeje.
Teníamos pensado ir al dia siguiente
a la Plataforma de Gredos para hacer la clásica ruta senderista a la Laguna
Grande. Pero ahora toca descansar. Hacía buena noche, y pedimos las dos birras
para acompañar los dos trozos de empanada que traíamos para cenar. Y a la cama.
Desde ésta “terracita”, se ve toda
la sierra coronada de nieve.
Después de un delicioso desayuno con
productos caseros casi todo, le preguntamos a Luis por la famosa Plataforma de
Gredos. Y nos comentó que a partir de los aparcamientos había nieve en el
camino y si no llevábamos calzado adecuado, lo podíamos pasar mal, y nos
sugirió otra ruta de senderismo interesante, en la que disfrutaríamos del
camino en la moto, del paseo, de los paisajes y de las cascadas y pozas del
deshielo que veríamos durante el recorrido, así que decidimos dejar la
Plataforma para otra visita.
Desde Navarredonda giras en la
rotonda de la gasolinera y sigues hacia el Campamento de Valdeascas. Allí dejas
la moto y sigues un sendero que te lleva por todo el recorrido entre las pozas
y cascadas del deshielo. Vas pasando entre grandes losas calizas por donde
circula el agua en caprichosas formas. Recomendable 100 por 100 en ésta época.
Despedida de nuestros amables
anfitriones del Hostal Almanzor.
ÉSTAS SON ALGUNAS FOTOS DE LA RUTA
SENDERISTA A LA GARGANTA DE VALDEASCAS, QUE NOS RECOMENDÓ LUIS:
Carretera hacia la Garganta. Una
gozada para Babieca y sus jinetes.
Babieca nos espera a la sombra.
Así empieza la ruta.
El deshielo.
Bueno, había que seguir y volvimos por
nuestros pasos a tomar nuestro picnic particular al puerto del Pico, donde nos
apetecía comer en una pradera tranquilamente. Pero antes, una birrita fresquita
en el restaurante mirador.
Yo, con el ansia ya había acabado con el mío.
Éste es el arco que corona el puerto
del Pico. Tiene una inscripción que recuerda a los “Caídos por la Región” y en
la parte superior una cruz. Yo, por respeto a los caídos que no fuesen “de
cruces y esas cosas” la he cortado, ¡Glubbb!
Una más y vamos a por Babieca que
estará que trina.
Ya empezaba a calentarse. Llegamos
justo a tiempo.
Seguimos ruta bajamos el puerto
dirección a Arenas de San Pedro, por la AV 923. Al pasar Mombeltrán hacemos una
foto del castillo.
Una perspectiva más lejana:
Después paramos a tomar un cafetito en
Arenas. Por aquí los castillos los hacen todos con el mismo molde, ¿no?
Tenía muy buena pinta el asador
donde tomamos el café: asados de leña de cochinillo y cordero, si lo sabemos
antes…..
Desde Arenas cogemos la AV 924 hacia
Candeleda, atravesando bosques cerrados de castaños. Un asfalto para las trail,
menos recomendable al resto.
Una gozada de carreteras. En
Candeleda nos incorporamos a la famosa y bonita CL501, que al entrar en la
provincia de Cáceres se transforma en la EX203. Pasando por la preciosa comarca
de la Vera de Cáceres, paramos a hacer una foto a Babieca con otros caballos:
Se trata de arbustos recortados con
forma de caballo. Leyendo la crónica de “LOS VIAJES DE BRUJILDA”, vimos que al
pasar por Losar de la Vera, describía las formas originales que allí dan a los
setos. Y visto en vivo es una pasada, toda la avenida del pueblo son figuras de
todo tipo de animales y formas originales. Merece la pena pasar sin prisa para
hacer una buena colección de fotos. Nosotros no teníamos tiempo para tanto. De
hecho en El Monasterio de Yuste, nos empezó a anochecer y subimos todo el
puerto del Piornal y ya en la cumbre se hizo la oscuridad, jeje. Y el hotel a
t. por…. En Guijuelo, lo teníamos reservado.
Pero eso más adelante.
Y llegamos a Jarandilla, con intención de desviarnos hacia Cuacos de
Yuste, pintoresco pueblo y refugio último del emperador Carlos V, el papá de
Felipe II, el mismo que se impuso por la fuerza contra el deseo del pueblo; el
mismo que mandó ajusticiar a los Comuneros de Castilla que defendían los
intereses del pueblo contra un soberano extranjero impuesto autoritariamente. ¿Se
nota que no es “santo de mi devoción”?
Parador de Jarandilla de la Vera.
Bastante frío, ¿no?
En la salida de Jarandilla hacia
Cuacos, hay una escultura impresionante del Hausgburgo. No teníamos mucho
tiempo, porque queríamos ver Cuacos y el Monasterio de día.
Al salir del pueblo, tomamos una carretera errónea, porque hicimos caso de una indicación que decía: “Salida Ciudad” y nos llevó a Béjar que está muy cerquita. Allí tomamos dirección a Vallejera y Becedas rumbo a El Barco, ahora sí, donde tomamos la AV941, para circunvalar Gredos por el norte.
Detalles de la Plaza principal de
Cuacos de Yuste.
Llegada al Monasterio:
Más Monasterio:
Ya casi de noche seguimos hacia Garganta la Olla, que lucía precioso
bajo la carretera, en un hondo, con la Iglesia finamente iluminada, parecía
desde arriba un pueblo de cuento. No pudimos hacer fotos. Después empezamos la
subida al puerto del Piornal y ya arriba del todo era noche cerrada, subiendo
entre bosques de castaños con las ramas desnudas parecían un encantamiento.
Impresionante. Después de pasar Valdastillas, tomamos la N110 dirección Ávila.
Una verdadera pena no poder ver con luz ya esos paisajes de la zona del Jerte.
Volveremos en otra ocasión. Pasamos Cabezuela del Valle, Jerte y el puerto de
Tornavacas.
En lo alto del puerto de Tornavacas, a las nueve y media de la noche,
tuvimos la humorada de parar y hacer ésta foto. No había lobos, pero estaba saliendo
la luna llena, jeje.
Y bajamos a El Barco de Ávila, donde paramos a tomar una pizza para
seguir por la AV100 hacia Becedas, La Hoya y Vallejera. Allí nos desviamos a la
A66 (E803) dirección Salamanca, hasta Guijuelo, que era donde teníamos
reservado el hotel. Hotel Entredos, a la entrada de la ciudad. El motivo de
desviarnos de la ruta era el de aprovechar un regalo de una noche de hotel con
desayuno. El problema es que el hotel más cercano del catálogo era ése. Pero
resultó un gran acierto, por lo confortable y relajante. Descansamos
estupendamente, desayunamos muy bien de buffet, con ibéricos de la zona
incluídos y no nos quisieron cobrar el parking privado de pago del hotel.
Babieca descansando en el parking
del hotel. Los tres dormimos como benditos.
Nos enfundamos las armaduras,
recogimos a Babieca y salimos de Guijuelo con la intención de ir hacia El Barco
de Ávila, para seguir rodeando Gredos por la cara norte. Pero al dejar la A66
dirección Bejar para coger la AV100 hacia Becedas, vimos un cartel indicando el
desvío a la estación de esquí de La Covatilla, a pocos Kms. Y recordando la
crónica por la zona de Yamajos se me ocurrió subir, no sin antes consultarlo
con mi chica, por aquello del vértigo y como nos apetecía mucho, pues “pa allá
que fuimos”. La subida es una gozada, pero la bajada aún más, con buenas
pendientes de curvas lentas y redondas y como fondo, la inmensa vista del
entorno y la comarca. Nos resultó difícil echar fotos de la carretera por el
fuerte desnivel y el tráfico que había.
Nada más llegar a La Covatilla,
Babieca se pone a charlar con una vieja amiga de hace tiempo que se encontró
por casualidad.
Éstas son algunas de las vistas
justo antes de iniciar la bajada:
Mereció la pena el desvío. Y ya
puestos a improvisar, al pasar por el desvío de Candelario, nos metimos a ver
el pueblo. La carretera que cogimos era pequeñita y estrecha, una “trail
carretera” apta para cualquier moto, con unos paisajes preciosos entre un par
de arroyos verdes praderías al estilo norteño y todo el camino entre castaños:
Y llegamos a Candelario, entrando
por lo alto del pueblo y bajamos por una calle estrecha con dos acequias llenas
de agua cristalina a los dos lados y un montón de turistas. Debía ser la calle
principal, por lo que vimos después dando una vuelta por el pueblo. Precioso
pueblo. Aquí van unas fotitos:
Como véis, las puertas tienen una especie de
puertecita baja que se utilizaba para tener ventilada la casa, pero evitando
que pasasen los animales.
Estamos en tierras del ibérico.
Al salir del pueblo, tomamos una carretera errónea, porque hicimos caso de una indicación que decía: “Salida Ciudad” y nos llevó a Béjar que está muy cerquita. Allí tomamos dirección a Vallejera y Becedas rumbo a El Barco, ahora sí, donde tomamos la AV941, para circunvalar Gredos por el norte.
Castillo de El Barco con el río
abajo y Gredos nevado al fondo.
Babieca también quería salir. Le
encantan los castillos.
Y seguimos con un hambre de lobo,
hasta la famosa Venta del Obispo, en la N502, que no es una venta, sino un
caserío donde hay un restaurante típico de moteros, donde comimos entre otras
cosas, la famosa ternera de Ávila. Muy buen trato y buena comida.
Qué contenta está mi chica, porque
al fin, a las cuatro de la tarde íbamos a comer.
Seguimos ruta hacia Hoyocasero,
AV905 y Navalosa, nos desviamos hacia Navarrevisca y la AV913 y hacia
Burgohondo y Navaluenga (AV902) y de ahí hacia El Tiemblo, donde paramos a
disfrutar del atardecer en el Embalse del Burguillo. (Cuantas veces he venido
por aquí, cuando vivía en Pelayos de la Presa hace muuuuuuuuuuuuuuuuuuucho
tiempo).
Aquí estoy fotografiando a mi
chica……..
…………..desde aquí. Estamos por
Navarrevisca. Sobre el rio Alberche.
Y rodando, rodando, atravesamos la
carretera de salida de Navaluenga flanqueada por una avenida de gigantescos
árboles que no llegamos a fotografiar para llegar cuanto antes al embalse, ya
que desde el Burguillo hasta casa nos quedaban unos 250kms de vuelta por
carreteras con el tráfico de regreso domingueril.
Y llegamos al embalse a descansar un
poquito y desconectar del tráfico un ratito. Ahí van unas fotos:
Un atardecer precioso
¡Ufffffff! ¡Qué tarde! ¡Hay que
seguir!
Desde aquí, tomamos la N403 hasta San
Martín de Valdeiglesias, donde nos despedimos del tráfico madrileño para tirar
hacia tierras manchegas por Maqueda, la A40, CM40 y la CM42 hasta Alcázar de
San Juán, unas cuantas rotonditas más y a casita. Un fin de semana completito y
bien aprovechado.
Un viaje precioso espero que os haya gustado hasta el próximo.













































































