PUENTE 1º DE MAYO SOTOSERRANO –LA ALBERCA – LAS BATUECAS –
PEÑA DE FRANCIA – MOGARRAZ
Podéis hacer clip en la foto para verla mas grande.
Podéis hacer clip en la foto para verla mas grande.
Aunque no lo
teníamos pensado, se acercaban los días del puente de Mayo y Babieca no dejaba
de relinchar en el garaje. Soñaba con los olores y los paisajes de la primavera
recién estrenada y con su impaciencia no nos dejaba dormir. Me cabreé y le dije
a mi mujer: -“Esto no puede seguir así, a Babieca hay que darle un buen tute
para que se tranquilice”. Así que casi sin pensarlo decidimos que al día
siguiente dejaríamos a los pequeños en el pueblo, con Kevin y salimos rumbo al
Oeste, a ver la primavera.
Íbamos a probar el asiento que el buen José (de J.F. Sillín) nos había
modelado para hacer rutas largas y para subir y bajar puertos de montaña sin
que mi chica resbalase en los desniveles.
Salimos de casa hacia Toledo, desviándonos en Maqueda por la N403 a San
Martín de Valdeiglesias y pasado El Tiemblo, mientras rodeábamos el precioso
embalse del Burguillo, tomamos el camino de Navaluenga, donde paramos en el Pit
Lyne a almorzar la sartencita con huevo y patatas.
Aquí Babieca esperando impaciente.
Después de atravesar Gredos,
entramos en la comarca del Jerte, como siempre evitando los turistas, pasada la
floración. ¡Jesús, qué manía con ver los cerezos en flor! Nosotros que estamos
acostumbrados a ver los campos de almendros florecidos y sin turistas
domingueros que estropeen la estampa.
Como siempre, el puerto de Honduras, mantiene esa
asimetría tridimensional entre cercanía y lejanía.
Bajada del puerto, entre los
bosques con las primeras hojas.
El parque de Hervás, con un toque cálido de palmeras.
Injustamente olvidado en las crónicas moteras. El museo de las motos y el barrio
judío, se lo dejo a todos los demás cronistas, que nosotros vamos a coger
carretera y manta:
Queríamos llegar antes del
anochecer a nuestro nidito, en la comarca de La Alberca. Éste es el Hotel
Sierra de Francia, sencillo, acogedor, buen precio y buen trato, desayuno incluido,
estupendo. No tienen garaje, peeeeero habían hablado con un vecino muy amable,
que me dejó meter la moto en su cuadra.
Sotoserrano no es un pueblo
monumental, ni extraordinario a nivel turístico, pero tiene dos cosas que nos
gustaron: que es un auténtico pueblo serrano con mucho encanto, donde se
respira una paz asombrosa y que está muy bien ubicado para recorrer La Alberca,
la Peña de Francia, Las Batuecas y los pueblecitos de la comarca, sin tener que
codearte con las hordas de madrileños que salimos desaforados de Madrid en
cuanto tenemos dos días libres. La Alberca en un puente está más poblada que El
Corte Inglés en rebajas. Nosotros visitamos lo que nos apetece y luego al
pueblecito tranquilo y con encanto a nuestro nidín, ¡jeje!
Una terracita en las afueras, dando un paseo, ¡Qué noche tan estupenda hacía!
Ahora sí, el turismo inevitable, aunque aún era tempranito, porque
queremos subir a La Peña de Francia y parece que más tarde estará nublado y no
podremos disfrutar de las vistas.
Éstas son algunas fotos de La Alberca:
Cuando veo sitios como éste me vienen algunas siglas a la cabeza: PP, PSOE…… ¿Por qué será?
Imposible una toma de la plaza
vacía. Y eso que era pronto aún.
La puerta del Monasterio. Está en
un estado lamentable, medio en obras, da la sensación de estar abandonado. Me
ha decepcionado desde la última vez que lo vi, sí cuando aún tú no habrías
nacido, ja!
Detalle junto al arco de entrada
Detalle junto al arco de entrada
Alrededor del monasterio hay unos paseos como de cuento,
entre puentes medievales, arroyos, el río, árboles retorcidos de peli de miedo,
jejeje!

¡Huy, me ha pillado!
¡Ha llegado la hora de bendecir la
mesa!
Un entorno estupendo, una comida perfecta, con
mi chica, la alegría de compartir juntos la ilusión del viaje… ¿Qué más puedo
pedir?
Bueno, vamos a por Babieca, que
estará impaciente por subir al Portillo y a La Peña…
“¡Qué paciencia con estos dos tortolitos!”
La subida al Portillo es de
película, con una carretera de 10 sobre 10.
¡Aquí estamos! Lástima no poder
hacer fotos durante la subida.
Las vistas son de aúpa.
Luego dice que tiene vértigo la señora,
¡Jaaaa!
Haciendo coincidir la punta del
cono con el punto de la cruz se divisa la población……
¡Menos mal que en éstos sitios
tienen relojes de los de toda la vida…..!
¡Pero Babieca! Yo diría que has
encogido con el fresquito que hace aquí mientras nos esperabas. Bueno, la
verdad es que se come bien por aquí…….
Antes de volver a casa nos
desviamos a ver Mogarraz, un precioso pueblo serrano metido entre unos paisajes
de ensueño que tiene en las fachadas de sus calles una exposición permanente de
las fotografías de sus vecinos a tamaño mural:
Llegamos al hotel y me encuentro la
puerta cerrada. Vaya con el cerrojito, a ver quién lo abre. Eso nos pasa por
llegar de noche, ¡jajaja!
En seguida la amabilísima
anfitriona, me abre la puerta, diciendo:
-Es de adorno, sólo tienes que
empujar.
¡¡¡Menudo cortecito!!!
Después de haber disfrutado como enanos de la zona, toca ir volviendo.
Han sido un par de noches en el mismo hotel, donde hemos descansado de lujo.
Muy amables a todos y gracias de nuevo por vuestra hospitalidad. Volveremos.
El regreso parece que quiere ser pasadito por agua. Veremos.
Con las primeras gotas de lluvia, nos desviamos a ver el meandro Melero
del Río Alagón. Abstenerse motos de carretera que no sean trail, a no ser que
sean temerarios o masocas. Es una subida
bastante pronunciada con curvas lentas peeeeero no es carretera todo lo que
reluce, sino un camino llenito de grava suelta, pedrolos de tamaños varios y
demás regalitos. Eso sí unas vistas co……..das. Babieca estaba en su salsa,
jeje.
Allí abajo, en el mirador, mi chica
haciendo fotos.
Las fotos salen con una especie de velo que parece que se come el color: estaba lloviznando sin parar.
Desde aquí pasamos hacia Plasencia, ristra de kms por delante y con la
lluvia arreciando. Cuando llegábamos cerca, dejó de llover…… sólo un ratito y
se anunciaba lluvia, lluvia y lluvia, así que decidimos dejar la visita a
Plasencia para otra ocasión, en la que con más y mejor tiempo visitaremos otros
pueblos serranos, como Miranda, o San Martín del Castañar…
Así que cogimos la aburrida autovía camino de Talavera y Toledo para
volver a casa. Pero nos vino al paso Oropesa y paramos a estirar las piernas y
tomar algo calentito en el Castillo que es el Parador. Ilusos de nosotros,
pensábamos que podríamos visitar el Castillo que lo tiene el “Excelentísimo
Ayuntamiento” a su cargo para enseñarlo. En un día de pleno puente de Mayo,
estaba cerrado. Gracias por vuestra gestión municipal, ediles y concejales.
Castillo y Parador de Oropesa. Lo
poco que pudimos ver los muchos visitantes,
gracias a su Ayuntamiento.
“No estoy cabreada por la ineptitud
pueblerino-turística de los ayuntamientos que no gestionan sus recursos. Estoy acostumbrada
como española que soy, a eso y a mucho
más.
Sólo estoy cansadaaaaaaaa”.
Interesante historia y bla, bla,
bla bla………………….
……..Y tras pasar Toledo, camino de
casa, a repostar todos.
Ha sido un viaje inolvidable.
Gracias Santi, por tu valentía y aguante, lo hemos pasado de vicio. A pesar del
tiempecito que al menos no se ha portado del todo mal.
¡Hasta otra!





































