martes, 21 de febrero de 2017


PUENTE 1º DE MAYO SOTOSERRANO –LA ALBERCA – LAS BATUECAS – PEÑA DE FRANCIA – MOGARRAZ

Podéis hacer clip en la foto para verla mas grande.

   Aunque no lo teníamos pensado, se acercaban los días del puente de Mayo y Babieca no dejaba de relinchar en el garaje. Soñaba con los olores y los paisajes de la primavera recién estrenada y con su impaciencia no nos dejaba dormir. Me cabreé y le dije a mi mujer: -“Esto no puede seguir así, a Babieca hay que darle un buen tute para que se tranquilice”. Así que casi sin pensarlo decidimos que al día siguiente dejaríamos a los pequeños en el pueblo, con Kevin y salimos rumbo al Oeste, a ver la primavera.

  Íbamos a probar el asiento que el buen José (de J.F. Sillín) nos había modelado para hacer rutas largas y para subir y bajar puertos de montaña sin que mi chica resbalase en los desniveles.

 
  Salimos de casa hacia Toledo, desviándonos en Maqueda por la N403 a San Martín de Valdeiglesias y pasado El Tiemblo, mientras rodeábamos el precioso embalse del Burguillo, tomamos el camino de Navaluenga, donde paramos en el Pit Lyne a almorzar la sartencita con huevo y patatas.
 
Aquí Babieca esperando impaciente.
NAVATEJARES CAMINO DEL JERTE

 
Después de atravesar Gredos, entramos en la comarca del Jerte, como siempre evitando los turistas, pasada la floración. ¡Jesús, qué manía con ver los cerezos en flor! Nosotros que estamos acostumbrados a ver los campos de almendros florecidos y sin turistas domingueros que estropeen la estampa.

 
    Como siempre, el puerto de Honduras, mantiene esa asimetría tridimensional entre cercanía y lejanía.

 
 
 

Bajada del puerto, entre los bosques con las primeras hojas.
 
El parque de Hervás, con un toque cálido de palmeras. Injustamente olvidado en las crónicas moteras. El museo de las motos y el barrio judío, se lo dejo a todos los demás cronistas, que nosotros vamos a coger carretera y manta:
 
Queríamos llegar antes del anochecer a nuestro nidito, en la comarca de La Alberca. Éste es el Hotel Sierra de Francia, sencillo, acogedor, buen precio y buen trato, desayuno incluido, estupendo. No tienen garaje, peeeeero habían hablado con un vecino muy amable, que me dejó meter la moto en su cuadra.
 
Sotoserrano no es un pueblo monumental, ni extraordinario a nivel turístico, pero tiene dos cosas que nos gustaron: que es un auténtico pueblo serrano con mucho encanto, donde se respira una paz asombrosa y que está muy bien ubicado para recorrer La Alberca, la Peña de Francia, Las Batuecas y los pueblecitos de la comarca, sin tener que codearte con las hordas de madrileños que salimos desaforados de Madrid en cuanto tenemos dos días libres. La Alberca en un puente está más poblada que El Corte Inglés en rebajas. Nosotros visitamos lo que nos apetece y luego al pueblecito tranquilo y con encanto a nuestro nidín, ¡jeje!
 
 Una terracita en las afueras, dando un paseo,  ¡Qué noche tan estupenda hacía!
 
  Ahora sí, el turismo inevitable, aunque aún era tempranito, porque queremos subir a La Peña de Francia y parece que más tarde estará nublado y no podremos disfrutar de las vistas.

  Éstas son algunas fotos de La Alberca:

 
 
Cuando veo sitios como éste me vienen algunas siglas a la cabeza: PP, PSOE…… ¿Por qué será?


 
Imposible una toma de la plaza vacía. Y eso que era pronto aún.

 


 Bueno, carretera y manta, que vamos a seguir. Parece que la nube va a quedarse un par de horas, así que cambiamos de planes. Antes de subir, a la Peña de Francia, bajaremos El Portillo a Las Batuecas, y mientras pasa la nube, comeremos por allí.

 
 
 Entrada al Valle

 
 
La puerta del Monasterio. Está en un estado lamentable, medio en obras, da la sensación de estar abandonado. Me ha decepcionado desde la última vez que lo vi, sí cuando aún tú no habrías nacido, ja!


Detalle junto al arco de entrada
 
Alrededor del monasterio hay unos paseos como de cuento, entre puentes medievales, arroyos, el río, árboles retorcidos de peli de miedo, jejeje!

 

 
¡Huy, me ha pillado!

¡Ha llegado la hora de bendecir la mesa!

 Un entorno estupendo, una comida perfecta, con mi chica, la alegría de compartir juntos la ilusión del viaje… ¿Qué más puedo pedir?

Bueno, vamos a por Babieca, que estará impaciente por subir al Portillo y a La Peña…

“¡Qué paciencia con estos dos tortolitos!”

La subida al Portillo es de película, con una carretera de 10 sobre 10.
 
 
Bueno, pues a por La Peña de Francia.
¡Aquí estamos! Lástima no poder hacer fotos durante la subida.

Las vistas son de aúpa.

 
Luego dice que tiene vértigo la señora, ¡Jaaaa!

Haciendo coincidir la punta del cono con el punto de la cruz se divisa la población……



 

 
 
 
 

Me he quedado sin batería en el móvil y no sabía la hora que era.
¡Menos mal que en éstos sitios tienen relojes de los de toda la vida…..!

¡Pero Babieca! Yo diría que has encogido con el fresquito que hace aquí mientras nos esperabas. Bueno, la verdad es que se come bien por aquí…….
Antes de volver a casa nos desviamos a ver Mogarraz, un precioso pueblo serrano metido entre unos paisajes de ensueño que tiene en las fachadas de sus calles una exposición permanente de las fotografías de sus vecinos a tamaño mural:
 
 
 
Llegamos al hotel y me encuentro la puerta cerrada. Vaya con el cerrojito, a ver quién lo abre. Eso nos pasa por llegar de noche, ¡jajaja!

En seguida la amabilísima anfitriona, me abre la puerta, diciendo:
-Es de adorno, sólo tienes que empujar.
¡¡¡Menudo cortecito!!!
  Después de haber disfrutado como enanos de la zona, toca ir volviendo. Han sido un par de noches en el mismo hotel, donde hemos descansado de lujo. Muy amables a todos y gracias de nuevo por vuestra hospitalidad. Volveremos.
  El regreso parece que quiere ser pasadito por agua. Veremos.
  Con las primeras gotas de lluvia, nos desviamos a ver el meandro Melero del Río Alagón. Abstenerse motos de carretera que no sean trail, a no ser que sean temerarios o masocas.  Es una subida bastante pronunciada con curvas lentas peeeeero no es carretera todo lo que reluce, sino un camino llenito de grava suelta, pedrolos de tamaños varios y demás regalitos. Eso sí unas vistas co……..das. Babieca estaba en su salsa, jeje.

 

Allí abajo, en el mirador, mi chica haciendo fotos.
 
Las fotos salen con una especie de velo que parece que se come el color: estaba lloviznando sin parar.


  Desde aquí pasamos hacia Plasencia, ristra de kms por delante y con la lluvia arreciando. Cuando llegábamos cerca, dejó de llover…… sólo un ratito y se anunciaba lluvia, lluvia y lluvia, así que decidimos dejar la visita a Plasencia para otra ocasión, en la que con más y mejor tiempo visitaremos otros pueblos serranos, como Miranda, o San Martín del Castañar…

  Así que cogimos la aburrida autovía camino de Talavera y Toledo para volver a casa. Pero nos vino al paso Oropesa y paramos a estirar las piernas y tomar algo calentito en el Castillo que es el Parador. Ilusos de nosotros, pensábamos que podríamos visitar el Castillo que lo tiene el “Excelentísimo Ayuntamiento” a su cargo para enseñarlo. En un día de pleno puente de Mayo, estaba cerrado. Gracias por vuestra gestión municipal, ediles y concejales.

Castillo y Parador de Oropesa. Lo poco que pudimos ver los muchos visitantes,  gracias a su Ayuntamiento.

“No estoy cabreada por la ineptitud pueblerino-turística de los ayuntamientos que no  gestionan sus recursos. Estoy acostumbrada como  española que soy, a eso y a mucho más.

Sólo estoy cansadaaaaaaaa”.
 


Interesante historia y bla, bla, bla bla………………….


 
……..Y tras pasar Toledo, camino de casa, a repostar todos.
 
Ha sido un viaje inolvidable. Gracias Santi, por tu valentía y aguante, lo hemos pasado de vicio. A pesar del tiempecito que al menos no se ha portado del todo mal.
 

                                ¡Hasta otra!