sábado, 29 de diciembre de 2018

GREDOS Y ALGO MAS


RODANDO POR GREDOS Y ALGO MÁS: LA VERA Y EL JERTE SIN FLOR Y SIN TURISTAS.
Esta rutilla también es en moto, pero si no vais en moto, también la podéis hacer hay sitios maravillosos

  Todo comenzó la víspera:   Mi mujer tenía unos asuntos de familia que la ocuparían todo el día. Y Babieca llevaba relinchando más de una semana aburrida, abajo en la cochera. Así que no tuve más remedio que planear una salida esporádica para el día siguiente. Disponíamos de casi todo el día, hasta el anochecer. Hacía tiempo que tenía ganas de coronar algunos puertos de Gredos y  de atravesar sus campos de castaños, ríos y puentes  romanos y medievales. Quería ver esas sierras coronadas de la nieve recién caída.  Éste era el mejor momento para hacer una primera inspección a lomos de mi TA 600. Iríamos Babieca y yo, los dos solos, caballo y jinete, por esas tierras tan populares en las crónicas moteras de muchos veteranos. Por eso, no pretendo descubrir América con mi ruta, simplemente comentarla y enseñar algunas fotos de un viaje que nunca deja de ser espectacular, rodeando Gredos y pasando las comarcas del Valle del Jerte y la Vera, entre las provincias de Ávila y Cáceres.

  Salíamos desde casa, hacia Alcázar de San Juan, para coger la CM42 hacia Toledo y la A40 hacia Ávila por la N403 a la altura de Maqueda donde paramos a hacer una foto al castillo desde la distancia y seguimos a Escalona, repostamos, vista del castillo en perspectiva y ¡Gaaaassssssss!

FOTO DEL CASTILLO DE MAQUEDA:




FOTO DEL CASTILLO DE ESCALONA:
A partir de Almorox, la carretera se rodea de un escenario perfecto, curvas abiertas entre bosques de pinos redondos, con un color intenso.
  Como tenía ganas de rodar por comarcales entre sierras para llegar a la famosa CL501 que recorre la parte sur de Gredos, me desvié por unas carreteruchas hacia Cenicientos, con un paisaje nada particular, hasta llegar a la CL501 donde para subir al puerto de Mijares, me desvié por Gavilanes.  Pero antes, ¿Dónde hice éstas fotos? Un precioso puente romano con su calzada por encima. Auténtico 100%.

Como decía, después de pasar por éste puente cuya localización no recuerdo, me dirigí hacia el Puerto de Mijares por la CL501. El primer  pueblo que pasas es Gavilanes.
Gavilanes desde la subida al pueblo de Mijares.
Bonito ascenso.

¡¡¡¡HAY NARANJOS EN GREDOS!!!!

FOTOS EN EL PUERTO DE MIJARES:
  La paz y el sosiego en lo alto del puerto son indescriptibles, en un día de diario, en el que gracias a ser carnavales y no trabajar, pude disfrutar.
Antes de bajar me encontré una varadero con su jinete, dos locos en lo alto de un puerto en un día de diario. Le sugerí que me hiciera ésta foto a cambio de hacerle yo otra.
CARRETERA DEL PUERTO.
VISTAS DESDE ARRIBA.
Una vez abajo, éste caballo viene a saludar a Babieca:
Gredos es siempre impresionante, por mucho que la visites.
Les vaques, ¡esto me recuerda un poco a mi querida Asturias!
Por no alargarme, sólo contaré que tenía planeado subir al puerto del Pico a ver la calzada romana, pero al enlazar la N502 en Venta del Obispo, me confundí y tiré hacia Ávila, llegando al Puerto de Menga. Anochecía y decidí llegar a Ávila y de allí a Toledo para volver a casa. Lamentablemente, llegué después que mi mujer, pero dejé para más adelante una visita un poco más a fondo de la zona…………los tres juntos. AHORA SÍ, ÉSTA ES LA CRÓNICA DE NUESTRO VIAJE POR GREDOS:
PRIMER DIA: Nada más comer, nos vestimos de cordura, con todo preparado y salimos el Viernes 6 de Marzo a las 16:02.
Salimos hacia Alcázar de San Juan, donde cogemos la CM42, TO20, A40 dirección Ávila, hasta la E90 (A5) dirección Talavera, hasta el desvío de la N502 dirección Ávila. Ahora sí, aunque anocheciendo, pasamos el puerto del Pico.
Calzada romana en el puerto del Pico.
Ésta indicación nos aclaró muchas dudas sobre la ruta, antes de bajar el puerto, jejeje
Seguimos hasta Ramacastañas, por donde sale el desvío de la AV941, otra carretera digna de mención, que al contrario de la CL 501 por el sur, te llevará por el norte de Gredos a través de unos paisajes espectaculares, con unos deliciosos trazados para disfrutar con Babieca. Pasamos el Parador de Gredos y muy cerquita, a la entrada de Navarredonda de Gredos, teníamos el Hostal Almanzor esperándonos. Un hotelito rural muy coqueto para ir con tu pareja, desde el que se tienen unas vistas maravillosas de las montañas nevadas de la sierra. Está muy cerca del pueblo, pero a la vez apartado, estupendamente situado si te gusta la tranquilidad y desconectar un poco de todo.


 Como veis, nuestra llegada al Hotel. Mi chica no sale porque es la fotógrafa, pero sí sale su cervecita, jeje.
Teníamos pensado ir al dia siguiente a la Plataforma de Gredos para hacer la clásica ruta senderista a la Laguna Grande. Pero ahora toca descansar. Hacía buena noche, y pedimos las dos birras para acompañar los dos trozos de empanada que traíamos para cenar. Y a la cama.
Desde ésta “terracita”, se ve toda la sierra coronada de nieve.
Después de un delicioso desayuno con productos caseros casi todo, le preguntamos a Luis por la famosa Plataforma de Gredos. Y nos comentó que a partir de los aparcamientos había nieve en el camino y si no llevábamos calzado adecuado, lo podíamos pasar mal, y nos sugirió otra ruta de senderismo  interesante, en la que disfrutaríamos del camino en la moto, del paseo, de los paisajes y de las cascadas y pozas del deshielo que veríamos durante el recorrido, así que decidimos dejar la Plataforma para otra visita.
Desde Navarredonda giras en la rotonda de la gasolinera y sigues hacia el Campamento de Valdeascas. Allí dejas la moto y sigues un sendero que te lleva por todo el recorrido entre las pozas y cascadas del deshielo. Vas pasando entre grandes losas calizas por donde circula el agua en caprichosas formas. Recomendable 100 por 100 en ésta época.
 
Despedida de nuestros amables anfitriones del Hostal Almanzor.

ÉSTAS SON ALGUNAS FOTOS DE LA RUTA SENDERISTA A LA GARGANTA DE VALDEASCAS, QUE NOS RECOMENDÓ LUIS:


Carretera hacia la Garganta. Una gozada para Babieca y sus jinetes.

Babieca nos espera a la sombra.
Así empieza la ruta.


El deshielo.
 Bueno, había que seguir y volvimos por nuestros pasos a tomar nuestro picnic particular al puerto del Pico, donde nos apetecía comer en una pradera tranquilamente. Pero antes, una birrita fresquita en el restaurante mirador.

Yo, con el ansia ya había acabado con el mío.

Éste es el arco que corona el puerto del Pico. Tiene una inscripción que recuerda a los “Caídos por la Región” y en la parte superior una cruz. Yo, por respeto a los caídos que no fuesen “de cruces y esas cosas” la he cortado, ¡Glubbb!
Una más y vamos a por Babieca que estará que trina.
Ya empezaba a calentarse. Llegamos justo a tiempo.
Seguimos ruta bajamos el puerto dirección a Arenas de San Pedro, por la AV 923. Al pasar Mombeltrán hacemos una foto del castillo.
Una perspectiva más lejana:
Después paramos a tomar un cafetito en Arenas. Por aquí los castillos los hacen todos con el mismo molde, ¿no?

Tenía muy buena pinta el asador donde tomamos el café: asados de leña de cochinillo y cordero, si lo sabemos antes…..
 Desde Arenas cogemos la AV 924 hacia Candeleda, atravesando bosques cerrados de castaños. Un asfalto para las trail, menos recomendable al resto.
Una gozada de carreteras. En Candeleda nos incorporamos a la famosa y bonita CL501, que al entrar en la provincia de Cáceres se transforma en la EX203. Pasando por la preciosa comarca de la Vera de Cáceres, paramos a hacer una foto a Babieca con otros caballos:
Se trata de arbustos recortados con forma de caballo. Leyendo la crónica de “LOS VIAJES DE BRUJILDA”, vimos que al pasar por Losar de la Vera, describía las formas originales que allí dan a los setos. Y visto en vivo es una pasada, toda la avenida del pueblo son figuras de todo tipo de animales y formas originales. Merece la pena pasar sin prisa para hacer una buena colección de fotos. Nosotros no teníamos tiempo para tanto. De hecho en El Monasterio de Yuste, nos empezó a anochecer y subimos todo el puerto del Piornal y ya en la cumbre se hizo la oscuridad, jeje. Y el hotel a t. por…. En Guijuelo, lo teníamos reservado.  Pero eso  más adelante.
  Y llegamos a Jarandilla, con intención de desviarnos hacia Cuacos de Yuste, pintoresco pueblo y refugio último del emperador Carlos V, el papá de Felipe II, el mismo que se impuso por la fuerza contra el deseo del pueblo; el mismo que mandó ajusticiar a los Comuneros de Castilla que defendían los intereses del pueblo contra un soberano extranjero impuesto autoritariamente. ¿Se nota que no es “santo de mi devoción”?
Parador de Jarandilla de la Vera. Bastante frío, ¿no?
En la salida de Jarandilla hacia Cuacos, hay una escultura impresionante del Hausgburgo. No teníamos mucho tiempo, porque queríamos ver Cuacos y el Monasterio de día.


Detalles de la Plaza principal de Cuacos de Yuste.


Llegada al Monasterio:


Más Monasterio:

 
  Ya casi de noche seguimos hacia Garganta la Olla, que lucía precioso bajo la carretera, en un hondo, con la Iglesia finamente iluminada, parecía desde arriba un pueblo de cuento. No pudimos hacer fotos. Después empezamos la subida al puerto del Piornal y ya arriba del todo era noche cerrada, subiendo entre bosques de castaños con las ramas desnudas parecían un encantamiento. Impresionante. Después de pasar Valdastillas, tomamos la N110 dirección Ávila. Una verdadera pena no poder ver con luz ya esos paisajes de la zona del Jerte. Volveremos en otra ocasión. Pasamos Cabezuela del Valle, Jerte y el puerto de Tornavacas.


      En lo alto del puerto de Tornavacas, a las nueve y media de la noche, tuvimos la humorada de parar y hacer ésta foto. No había lobos, pero estaba saliendo la luna llena, jeje.

   Y bajamos a El Barco de Ávila, donde paramos a tomar una pizza para seguir por la AV100 hacia Becedas, La Hoya y Vallejera. Allí nos desviamos a la A66 (E803) dirección Salamanca, hasta Guijuelo, que era donde teníamos reservado el hotel. Hotel Entredos, a la entrada de la ciudad. El motivo de desviarnos de la ruta era el de aprovechar un regalo de una noche de hotel con desayuno. El problema es que el hotel más cercano del catálogo era ése. Pero resultó un gran acierto, por lo confortable y relajante. Descansamos estupendamente, desayunamos muy bien de buffet, con ibéricos de la zona incluídos y no nos quisieron cobrar el parking privado de pago del hotel.

Babieca descansando en el parking del hotel. Los tres dormimos como benditos.

Nos enfundamos las armaduras, recogimos a Babieca y salimos de Guijuelo con la intención de ir hacia El Barco de Ávila, para seguir rodeando Gredos por la cara norte. Pero al dejar la A66 dirección Bejar para coger la AV100 hacia Becedas, vimos un cartel indicando el desvío a la estación de esquí de La Covatilla, a pocos Kms. Y recordando la crónica por la zona de Yamajos se me ocurrió subir, no sin antes consultarlo con mi chica, por aquello del vértigo y como nos apetecía mucho, pues “pa allá que fuimos”. La subida es una gozada, pero la bajada aún más, con buenas pendientes de curvas lentas y redondas y como fondo, la inmensa vista del entorno y la comarca. Nos resultó difícil echar fotos de la carretera por el fuerte desnivel y el tráfico que había.

Nada más llegar a La Covatilla, Babieca se pone a charlar con una vieja amiga de hace tiempo que se encontró por casualidad.


Éstas son algunas de las vistas justo antes de iniciar la bajada:


Mereció la pena el desvío. Y ya puestos a improvisar, al pasar por el desvío de Candelario, nos metimos a ver el pueblo. La carretera que cogimos era pequeñita y estrecha, una “trail carretera” apta para cualquier moto, con unos paisajes preciosos entre un par de arroyos verdes praderías al estilo norteño y todo el camino entre castaños:

Y llegamos a Candelario, entrando por lo alto del pueblo y bajamos por una calle estrecha con dos acequias llenas de agua cristalina a los dos lados y un montón de turistas. Debía ser la calle principal, por lo que vimos después dando una vuelta por el pueblo. Precioso pueblo. Aquí van unas fotitos:



 Como véis, las puertas tienen una especie de puertecita baja que se utilizaba para tener ventilada la casa, pero evitando que pasasen los animales.

         Estamos en tierras del ibérico.
Una más y nos vamos:
  
Al salir del pueblo, tomamos una carretera errónea, porque hicimos caso de una indicación que decía: “Salida Ciudad” y nos llevó a Béjar que está muy cerquita. Allí tomamos dirección a Vallejera y Becedas rumbo a El Barco, ahora sí, donde tomamos la AV941, para circunvalar Gredos por el norte.

Castillo de El Barco con el río abajo y Gredos nevado al fondo.
Babieca también quería salir. Le encantan los castillos.
Y seguimos con un hambre de lobo, hasta la famosa Venta del Obispo, en la N502, que no es una venta, sino un caserío donde hay un restaurante típico de moteros, donde comimos entre otras cosas, la famosa ternera de Ávila. Muy buen trato y buena comida.
Qué contenta está mi chica, porque al fin, a las cuatro de la tarde íbamos a comer.
Seguimos ruta hacia Hoyocasero, AV905 y Navalosa, nos desviamos hacia Navarrevisca y la AV913 y hacia Burgohondo y Navaluenga (AV902) y de ahí hacia El Tiemblo, donde paramos a disfrutar del atardecer en el Embalse del Burguillo. (Cuantas veces he venido por aquí, cuando vivía en Pelayos de la Presa hace muuuuuuuuuuuuuuuuuuucho tiempo).
Aquí estoy fotografiando a mi chica……..
…………..desde aquí. Estamos por Navarrevisca. Sobre el rio Alberche.
Y rodando, rodando, atravesamos la carretera de salida de Navaluenga flanqueada por una avenida de gigantescos árboles que no llegamos a fotografiar para llegar cuanto antes al embalse, ya que desde el Burguillo hasta casa nos quedaban unos 250kms de vuelta por carreteras con el tráfico de regreso domingueril.
Y llegamos al embalse a descansar un poquito y desconectar del tráfico un ratito. Ahí van unas fotos:


Un atardecer precioso
¡Ufffffff! ¡Qué tarde! ¡Hay que seguir!
Desde aquí, tomamos la N403 hasta San Martín de Valdeiglesias, donde nos despedimos del tráfico madrileño para tirar hacia tierras manchegas por Maqueda, la A40, CM40 y la CM42 hasta Alcázar de San Juán, unas cuantas rotonditas más y a casita. Un fin de semana completito y bien aprovechado. 
Un viaje precioso espero que os haya gustado hasta el próximo.